Isabel

Juan Pacheco, maestro perfecto para la intriga palaciega y la política


La Aventura de la Historia, dedica un amplio reportaje a Juan Pacheco, destacando en sus páginas interiores la labor de Ginés García Millán a la hora de abordar este personaje en la serie Isabel

 

 

 

El que fuera paje de Álvaro de Luna, favorito del rey Juan II, llegó a ser el hombre más poderoso de Castilla después de promover la muerte de su mentor y enturbiar la corte apoyando al príncipe Enrique a quien ayudaría a convertirse en rey. Para ello fue espía, traicionero, intrigante y despiadado. Junto a su hermano Pedro Girón tejieron y destejieron en numerosas ocasiones la madeja del poder para convertirse tal y como escribió Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre: “Y los otros dos hermanos/ maestros tan prosperados/ como reyes”.

Pacheco provenía de de un linaje portugues de alta alcurnia venido a menos lo que explica en parte sus infinitas ansias de poder y reconocimiento social. Su padre señor de un modesto señorío rural el de Belmonte le arrimó a quien creía que podía beneficiarle en los tumultuosos tiempos del reinado de Juan II, el condestable don Álvaro de Luna.

Era el maestro perfecto para la intriga palaciega y la política, a su sombra comenzó su meteórica carrera, en especial cuando fue designado paje del príncipe futuro Enrique IV. Maria Jesus Fuentes, profesora titular de Historia Medieval de la Univeridad Carlos III, desgrana este mes en La Aventura de la Historia la personalidad y las maniobras de este personaje esencial de la Historia de España y que tan buen material dramático esta brindando a la serie de TVE Isabel. Pacheco era inteligente, despiadado, hábil y un ejemplo perfecto de hombre hecho a sí mismo, cuya trayectoria tiene, al margen de sus arteras maneras, un viso de modernidad: un hombre que no se resignaba a ocupar un modesto lugar y que luchó por imponer su capacidad y la de los de su clase en contra de los reyes a los que consideraba incapaces.

Sin embargo, como analizamos en el extenso artículo la tónica de sus movimientos fueron la traición, el doble juego y las puñaladas por la espalda.

Buena muestra de ello fueron las continuas tramas que urdió durante la segunda mitad del siglo XV en el Reino de Castilla: apoyó al príncipe Enrique, se deshizo de su antiguo mentor Álvaro de Luna cuando dejó de interesarle, vilipendió al ya Rey Enrique IV ,al que calificó de impotente asegurando que su hija no era suya sino de su nuevo privado, D. Beltrán de la Cueva, organizó la Farsa de Ávila con el infante Alfonso para derrocar a Enrique IV y una vez fracasada la tentativa, fue capaz de ganarse de nuevo su favor par asegurar su trono en contra de la amenaza de su hermana Isabel, tras la firma de los Pactos de Guisando.

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