Isabel

‘Isabel’ se despide con un capítulo cargado de lágrimas: Así fue el adiós de la reina


Ayer TVE emitió el último capítulo de ‘Isabel’, que congregó a más de 3,8 millones de espectadores.

Se trató de un capítulo cargado de emociones a flor de piel y en el que muchos espectadores acabaron con lágrimas en los ojos.

Así fue el final de Isabel

El capítulo comienza con Isabel en Medina del Campo rodeada de sus más queridos colaboradores, y con Fernando incapaz de separarse de su lado. La Reina es consciente de que vive sus últimos días como reina de Castilla y quiere dejar todo bien atado antes de iniciar su último viaje.

Mientras Fernando y Chacón son cada vez más conscientes de que Felipe, el marido de Juana, ambiciona hacerse con el trono de Castilla. Ambos son conscientes de la desmedida ambición de Felipe y ninguno desea ver sentado en el trono de Castilla a un traidor.

 

Mientras tanto en Flandes, Margarita reprocha a su hermano el trato que está dispensando a Juana y éste trata de justificarse enseñándole el contenido del diario que recoge todas y cada una de las locuras que ha cometido su esposa. Margarita sólo atina a gritarle: ¡Es vuestra esposa!

Mientras tanto, en Castilla los nobles empiezan a ponerse del bando de Felipe. No quieren que continúe Fernando al frente de Castilla y creen que con Felipe la situación podía mejorar para ellos. Entre los partidarios de Felipe nos encontramos con un viejo conocido: Diego Pacheco, quien es consciente de que necesitan que Juana esté cuerda para lograr impedir que Fernando siga al frente de Castilla. Mientras tanto, Margarita sigue instando a su hermano a que ayude a que Juana vuelva en sí, la necesitan con vida para conseguir que Felipe ascienda al trono castellano.

Isabel y Fernando son conscientes de que les queda poco tiempo

Isabel y Fernando ajenos a todos estos tejemanejes, son conscientes de que les queda poco tiempo. Y la máxima preocupación de la Reina es el futuro de todo lo que han construido juntos. Le pide al Rey en su lecho: “Velad por la Corona”, le pide en última instancia que no permita que todo lo que han soñado durante estos años se desmorone a su muerte.

Felipe, consciente de que necesita a Juana, trata de acercarse de nuevo a la heredera. Desde Castilla le envían una carta comunicándole que se olvide de su plan de hacer pasar por loca a Juana ya que eso supondría alejarle del trono castellano.

 

En Flandes, Margarita trata de ayudar a que Juana vuelva en sí. Le pide que si ella no tiene fuerzas para hacerlo lo haga por sus hijos: “Pensad en vuestros hijos”.

En Castilla, Isabel trata de dejar todo en orden para sus hijos. Su primera decisión es evitar que a su muerte Isabel y Cabrera, dos de sus más fieles colaboradores, pudieran tener problemas.

Fernando sabe que con la muerte de Isabel puede desmoronarse de un plumazo todo por lo que ha luchado

Fernando se muestra preocupado. Sabe que con la muerte de Isabel puede desmoronarse de un plumazo todo por lo que ha luchado. Y en un momento dado llega a afirmar “Yo debería gobernar”. Sabedor de lo que podría suponer para Castilla, que Felipe llegue a ejercer como rey. Por eso propone medidas desesperadas como que María sea la heredera de Castilla pero como le dice Chacón no puede saltarse el orden sucesorio establecido. Es por eso que al final acabará todo dirimiéndose en un pulso entre Fernando y Felipe: “O gana Felipe o gano yo”.

En Flandes, Felipe llevado por su gran ambición, enseña a Fuensalida el diario que recoge todos los desvaríos cometidos por Juana en los últimos meses. Y eso escandaliza a Fuensalida, que cada vez es más consciente de que Felipe ambiciona el trono castellano. En Castilla, Isabel trata de despedirse de sus más fieles colaboradores. Y le pide a Beatriz, su íntima amiga, que no desfallezca ahora porque la necesita entera.

   

Colón se reúne con Fonseca, y le pide que le ayude a ver por última vez a la Reina, quiere despedirse de ella. Pero Fonseca es consciente que con la muerte de Isabel, Colón pierde a su máxima valedora: “Para vos todo termina aquí”- le dice a Colón.

Isabel se despide de sus más fieles aliados

Fernando, que es tan consciente como Isabel de que el final de la Reina está cada vez más cerca, no deja sola ni un momento a la Reina. Isabel le enseña a Fernando sus joyas más preciadas, quiere que él se las quede para que la recuerde siempre que las contemple. Y además le informa que desea que la entierren en Granada. Pero sobre todo ansía descansar “don de vos lo hagáis”. Hasta su último aliento desea estar al lado de Fernando. Ante esta confesión de la Reina Fernando accede a cumplir la última voluntad de la Reina: “Siempre juntos Isabel, en la vida y en la muerte”.

En Flandes, Felipe consciente de la importancia que juega Juana para lograr su máximo objetivo: convertirse en rey de Castilla. Pero para lograr tal fin necesita acercarse a ella. Por eso trata de acercarse a ella pero Juana reacciona escupiéndole.

En el lecho de Isabel se reúnen de nuevo Fray Hernando y Cisneros, a ambos Isabel les pide que caminen juntos porque ambos son los pilares en los que descansa la Iglesia de Castilla. Pero en ese momento Beatriz llega con malas noticias para Cisneros. Ha llegado una carta urgente informando de que su hermano se muere. Pero Cisneros decide no acudir junto a su hermano: “Es a la Reina a quien me debo en estos momentos”.

En el lecho de Isabel se reúnen Fonseca y Fray Hernando y juntos recuerdan a Colón. Pero Fonseca, que es consciente de que Colón está de regreso, no informa a la reina de que él está en Castilla Aunque ese secreto, no tardará en descubrirlo otra persona más.

 

Fuensalida regresa a Flandes y se queda muy sorprendido del mal estado en que se encuentra Juana. Y le informa a Juana de que la salud de su madre se resiente, y que el final de la Reina está cada vez más cercano. Es por ello que Fuensalida avisa a Juana de que el objetivo de su esposo es verla loca para poder arrebatarle así el trono de Castilla. Pero antes de que parta a Castilla para informar a Fernando de todo lo acontecido en Flandes, Juana le pide que no la deje sola: “¡Mi esposo es un monstruo”. Fuensalida le promete que no la abandonará en ese estado.

La salud de la Reina se debilita, mientras los nobles castellanos se posicionan del lado de Felipe

Isabel decide reunirse por última vez con Diego Pacheco, a quien promete que devolverá sus bienes más preciados excepto Villena, que seguirá unida a la corona de Castilla. Y en este último encuentro, con sus fuerzas ya mermadas, le hace saber que desea que “Llegada mi hora quiero que todos sepan que morí igual que viví, plantando cara a mis enemigos”. Y termina concluyendo que ella le ha permitido vivir en su reino, cuando otros en cambio le hubieran cortado la cabeza, hasta en sus últimos momentos, Isabel no se deja vencer por nadie.

Fray Hernando se reúne con Fonseca, ha descubierto que ha estado mintiendo a Isabel sobre el paradero de Colón. Fonseca pone como excusa la delicada salud de la Reina. Pero Fray Hernando está dispuesto a conseguir que Colón y la Reina se vean por última vez.

Paralelamente, Fernando es consciente como los nobles castellanos empiezan a aglutinarse en torno a Felipe, a quien consideran un buen aliado para mantener sus privilegios. Es consciente de que sin la Reina, se queda sin aliados en Castilla.

 

Mientras esto ocurre, la Reina sigue despidiéndose de sus colaboradores más cercanos. Esta vez es el turno de Cisneros, a quien conmina que vaya junto a su hermano a darle consuelo ante su cercano final. A quien antes de que se marcha le dice: “No caben despedidas entre nosotros. “Donde esté, estarás conmigo”. Será la última vez que Cisneros vea con vida a la Reina.

Felipe necesita que Juana no esté loca para poder reinar en Castilla

Mientras en Flandes, Felipe está consternado por la carta que ha llegado procedente de Castilla. Necesita a Juana cuerda para convertirse en rey de Castilla y así se lo dice a su hermana Margarita. Además le informa a su hermana de que Fuensalida ha visto el contenido del diario donde relata todos los devaneos de Juana. Margarita trata de mediar entre Fuensalida y su hermano. Margarita argumenta que todos quieren lo mismo: el bienestar de Juana. Fuensalida consciente de los planes de ambos, les miente diciendo que ha enviado ese diario a Castilla.

En Castilla, Fernando teme que cuando Juana sea coronada reina de Castilla, ceda la corona a su esposo. Ante todo teme que el trono de Castilla quede en manos de un traidor. Eso supondría el fin de tantos años de lucha de la Reina.

Mientras tanto, fray Hernando de Talavera media entre colón y la Reina. Primero se reúne con Colón a quien informa del delicado estado de salud de la Reina y escucha el ruego del Almirante: “sólo quiero verla por última vez”. Posteriormente informa a la Reina de que Colón está de regreso y que quiere verla. Eso reconforta a la Reina, que se muestra dispuesta a verlo por última vez. Aunque por desgracia, el empeoramiento de su salud acabará imposibilitando ese último encuentro.

 

Felipe en Flandes trata de acercarse de nuevo a Juana dedicándole múltiples atenciones. Pero Juana lo único que le interesa es tener noticias de Castilla.

La salud de la Reina se deteriora cada vez más

En Castilla, Chacón visita a la Reina en sus aposentos. Ésta se encuentra cada vez más débil y quiere despedirse de él agradeciéndole todo lo leal que ha sido con ella estos años. Chacón le responde que él se siente agradecido por haber estado a su lado sirviéndola. Pero Isabel le pide un último favor: que cuide y ayude a su hija Juana y a Fernando tras su muerte. Consciente de cuál es el gran temor de la Reina, Chacón le jura “Felipe no llegará al trono, os lo juro”.

Diego Pacheco sigue grajeando apoyos para Felipe entre los nobles castellanos, que están cada vez más cansados de Fernando, y al que no quieren ver regir en Castilla. Éste mientras tanto, n o se separa ni un solo momento de su esposa.

Felipe en Flandes es consciente por fin de que Fuensalida se ha estado burlando este tiempo de él y quiere evitar que éste marche a Castilla e informe allí de todo lo acontecido en Flandes. Pero es demasiado tarde. Fuensalida ya ha emprendido el viaje de regreso a Castilla. Nada más llegar informa a Fernando de la situación de Juana y le entrega el diario que recoge todos los devaneos de Juana. Aunque Chacón no quiere que informe a la Reina, Fernando decide informar a la Reina de lo acontecido.

 

Isabel firma su testamento

Cuando Isabel tiene constancia de todo lo que está sucediendo en Flandes, y por consejo de Ferrando, dicta sus últimas voluntades. En ellas Juana será la Reina de c astilla pero en caso de que algo la imposibilitase reinar, clara alusión a la locura de la heredera, sería Fernando quien ejercería como regente de Castilla hasta la mayoría de edad de Carlos, el primer hijo varón de Juana y Felipe.

Mientras tanto Felipe disfruta de la que considera una de sus victorias, Fernando se está quedando sin apoyos. Ya nada imposibilitará que Felipe pueda ejercer como Rey de Castilla cuando muera Isabel. Es por eso que decida intentar de nuevo acercarse a Juana, su esposa. Esta vez usando como excusa que si él muere antes que ella, todos los títulos que posee irán a manos de ella y que espera que ella haga lo mismo por él. Pero Juana, que es consciente de la desmedida ambición de su marido le dice de forma tajante:Habéis impedido que vaya al lecho de mi madre a verla y eso jamás os lo perdonaré”.

En Castilla todos esperan el fatal desenlace de la Reina. “Ya nada más puede hacerse por ella” salvo aliviar su trance. Todos se preparan para el fatal desenlace. Y es en ese momento cuando Fray Hernando informa a Colón que ante el empeoramiento de salud de la reina, el encuentro entre ambos no podrá llevarse a cabo. Colón aún guarda algo de esperanza y le dice a Fray Hernando: “Esperaré”.

Y con el fatal desenlace: llega el dolor de todos sus seres queridos

Y el fatal momento llega. Beatriz informa a Fernando de que Isabel se muere, y éste acude por última al lecho de su esposa para acompañarla en sus últimos segundos con vida. Todos se muestran afligidos y desolados cuando Fernando, que no puede contener las lágrimas informa a todos de la muerte de la reina, que como bien describe él: “Ella murió tan católicamente como vivió”.

 

La noticia de la muerte de Isabel, se extiende por todas partes: Chacón se muestra abatido, María recibe desolada en Portugal la noticia de la muerte de su madre, y en Inglaterra Catalina también llora ante el fatal desenlace. En Flandes Juana se muestra abatida al ser consciente de la noticia con sólo mirar a los ojos de Felipe, desde la lejana Italia, Gonzalo: uno de los más fieles aliados de Isabel, llora la muerte de la Reina.

Juana es reina de Castilla

Mientras en Castilla, Fernando se prepara para el relevo. Tras la muerte de Isabel él ha dejado de ser el rey de Castilla para ejercer de regente hasta que Juana y Felipe lleguen a territorio castellano. Es por eso que se despoja de la Corona y con su voz enmudecida grita: “Castilla por la Reina Juana, nuestra Señora”