Isabel

Fernando, tras sortear mil peligros, consigue conocer a su futura esposa


Tras sortear mil aventuras y peligros, Fernando logrará conocer a su futura esposa. La boda parece un hecho hasta que un grave contratiempo pone contra las cuerdas el futuro de los dos reinos.

 

Capítulo 8

Isabel espera en Valladolid a Fernando. El problema ahora es si llegará Fernando allí. El joven asume qué es el que tiene que arriesgarse y viajar a Castilla.

Sabedores de que Pacheco tiene espías en Aragón, Fernando organiza una estratagema: hacer creer que va a combatir a Cataluña para luego, disfrazado de criado, viajar de incógnito a Valladolid. Un viaje que estará lleno de peligros y sorpresas. De peligro, porque Pacheco decide poblar de soldados cada punto por donde Fernando pudiera cruzar Castilla. Y de sorpresas, porque la amante de Fernando, Aldonza, decide acompañarle.

Mientras, en Valladolid, Isabel tiene dos problemas: intentar suavizar sus relaciones con Enrique y calmar su ansiedad sobre como enfrentarse al matrimonio ella que no ha tenido trato con hombre alguno.

En Segovia Enrique no está tampoco especialmente feliz. No esperaba que Isabel le mintiera. Y menos que engañara a todo el aparato del reino, a su ejército, a su valido: Juan Pacheco, que cae en desgracia. Sobre todo cuando se tienen noticias de que Fernando ha llegado a Castilla.

Nadie parece que pueda ya impedir la boda, salvo el Papa. Enrique sabe que no tienen bula para casarse. El rey de Aragón mueve todos sus hilos de la mano de Véneris para conseguirla.

Ignorando todo esto, Isabel, nerviosa, se dirige a la recepción organizada a Fernando. Al llegar pregunta quién es. Cárdenas le señala: “Ése es”. Fernando se gira y la sonríe. Por fin, Isabel y Fernando están cara a cara. El objetivo más difícil se ha conseguido. O eso parece.

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